EL SIDA COMO PENA DE MUERTE
Publicado: Mar Nov 26, 2013 11:07 pm
En realidad, volví para vengarme de un juez con investidura de hombre cazador de asesinos de lesa humanidad… el Dr. RB (el héroe de las Madres de Plaza de Mayo)… Como jamás logró ese objetivo, le fue muy bien cazando mariposas, a saber: con una orden firmada por él, sus agentes federales pusieron en práctica un procedimiento absolutamente opuesto a lo que se llama Derechos Humanos. Seré breve…
Hace 24 años (17/09/91) me llevaron malherido a la guardia del Hospital Central de Mendoza. En esa oportunidad, me encontraron cocaína (50 g). Durante varias horas, esposado a la cama, los agentes federales me insistieron para que les dijese: “sobre el origen de esa cocaína”. Entonces los envié a domicilio, donde encontraron 750 g más (es decir, 800 g en total). Aun así, los federales querían saber de dónde la había sacado… En ese momento, simulé otro desmayo; alcancé a ver al mismísimo enfermero del Hospital Central con una jeringa de vidrio (muy grandota y una aguja también grandota). Mientras los agentes federales me sostenían con fuerza de mis hombros, me dijeron: “Quédate tranquilo; tenemos que saber si tienes droga en la sangre”. “¿Pero tiene que ser a la fuerza? ¡Tenemos una orden del Juez!” (respondí).
Fue un procedimiento completamente ajeno a lo que se llama “Derechos Humanos”, completamente anti a lo que se parezca al término “derecho humano” (o sea, con una orden de un Juez, un ser humano deja de ser un ser humano, a saber: incomunicado, privado de atención médica, una supuesta extracción de sangre —lo que en realidad fue una infusión, un ensañamiento que se permitió ante mi estado de indefensión—). Con cierto parecido a la Ley de Obediencia Debida.
La teoría sobre el SIDA, expuesta por el señor Botinas en su libro: “Desmontar el SIDA”, encaja perfectamente con la verdad de que el laboratorio GlaxoSmithKline (GSK) paga recompensas a los que contribuyan a la causa (cuantiosas coimas, ni más ni menos)… Yo les llamaría vendepatria… Tapan el secreto del SIDA.
La opinión de la Doctora Kucky me responde que no es alocado intentar que un “don nadie” se dirija a la Suprema Corte; que hay que dejar de pagar impuestos por virus que no existen; que con el SIDA nos engañaron a todos los países occidentales. Doctora Kucky, ¿cómo procedería usted en mi lugar? Sin abogado y sin dinero, solo confiando en que los miembros de la Suprema Corte sean de fiar.
Etiquetas: Derechos Humanos, Abuso policial, Procedimiento judicial ilegal, Violación garantías constitucionales, Suprema Corte, Asesoría legal pro bono, Defensa penal
Hace 24 años (17/09/91) me llevaron malherido a la guardia del Hospital Central de Mendoza. En esa oportunidad, me encontraron cocaína (50 g). Durante varias horas, esposado a la cama, los agentes federales me insistieron para que les dijese: “sobre el origen de esa cocaína”. Entonces los envié a domicilio, donde encontraron 750 g más (es decir, 800 g en total). Aun así, los federales querían saber de dónde la había sacado… En ese momento, simulé otro desmayo; alcancé a ver al mismísimo enfermero del Hospital Central con una jeringa de vidrio (muy grandota y una aguja también grandota). Mientras los agentes federales me sostenían con fuerza de mis hombros, me dijeron: “Quédate tranquilo; tenemos que saber si tienes droga en la sangre”. “¿Pero tiene que ser a la fuerza? ¡Tenemos una orden del Juez!” (respondí).
Fue un procedimiento completamente ajeno a lo que se llama “Derechos Humanos”, completamente anti a lo que se parezca al término “derecho humano” (o sea, con una orden de un Juez, un ser humano deja de ser un ser humano, a saber: incomunicado, privado de atención médica, una supuesta extracción de sangre —lo que en realidad fue una infusión, un ensañamiento que se permitió ante mi estado de indefensión—). Con cierto parecido a la Ley de Obediencia Debida.
La teoría sobre el SIDA, expuesta por el señor Botinas en su libro: “Desmontar el SIDA”, encaja perfectamente con la verdad de que el laboratorio GlaxoSmithKline (GSK) paga recompensas a los que contribuyan a la causa (cuantiosas coimas, ni más ni menos)… Yo les llamaría vendepatria… Tapan el secreto del SIDA.
La opinión de la Doctora Kucky me responde que no es alocado intentar que un “don nadie” se dirija a la Suprema Corte; que hay que dejar de pagar impuestos por virus que no existen; que con el SIDA nos engañaron a todos los países occidentales. Doctora Kucky, ¿cómo procedería usted en mi lugar? Sin abogado y sin dinero, solo confiando en que los miembros de la Suprema Corte sean de fiar.
Etiquetas: Derechos Humanos, Abuso policial, Procedimiento judicial ilegal, Violación garantías constitucionales, Suprema Corte, Asesoría legal pro bono, Defensa penal